Por Castro Carrieres Silvina
La columna de hoy, va dirigida a todos aquellos que luchan por contar las historias que realmente importan, esas personas que pelean para que se sepa todo lo que los poderes públicos y privados quieren ocultar. Me refiero a héroes que reviven la esperanza y la fe de la sociedad, siendo el intermediario entre los ciudadanos y los hechos que acontecen alrededor de los mismos.
Todas las personas tienen voz, pero no siempre existen los espacios para manifestar diferentes puntos de vista. Es justo allí, en donde aparecen los homenajeados de mi columna.
Hoy, 7 de junio, se celebra una vez más el ¨ Día del Periodista ¨. Nuevamente se repetirán palabras como objetividad, independencia y verdad, aunque ya en este mundo poco quedan de ellas y es triste admitir que las mismas sólo pretenden definir nuestra profesión, sin lograrlo.
Considero que es una buena oportunidad para reflexionar sobre la actividad en la que me desempeño, sobrevalorada a veces, cuestionada, etc., el periodismo.
Un periodista es un ser humano, su historia, formación y su opinión influyen en su tarea diaria.
El desafío de cada periodista frente a un hecho noticioso, es anteponer la realidad a sus ideas, transmitirlo tal cual es, contar la realidad sin distorsionarla en función de su forma de pensar, de sus intereses o de sus convicciones.
La verdadera honestidad intelectual del periodista no se basa en privarse de sus ideas, sino exponerlas, asumiendo que es su postura ante determinado hecho o situación y advirtiendo al público que se trata, precisamente, de una opinión.
El 7 de junio se celebra en conmemoración a Mariano Moreno, como padre del periodismo argentino, y a la ¨ Gazeta de Buenos Aires ¨, como el primer medio de comunicación patrio. Aunque Rodolfo Walsh, periodista con una increíble fuerza de convicciones, gran coraje demostrado, es quien, en mi opinión, es la figura del periodismo argentino.
Un periodista piensa, vota, es hincha de algún club de fútbol, está a favor o en contra de la pena de muerte, y también tiene una ideología. Es una opción personal revelarla o no al público, pero su pensamiento o sus ideas no tienen porqué callarse.
Es justamente este cóctel de opiniones e intento de objetividad lo que construye el necesario pluralismo, la diversidad de ideas que nos enriquece como sociedad. Es el que provoca el debate que, nos debe conduce a formar una verdadera sociedad democrática.
Durante nuestra tarea diaria, nos encontramos frente a un mundo lleno de obstáculos, intimidaciones, amenazas, asesinatos, cierre de medios, despidos, bajos salarios, etc. Queda en todos los periodistas el seguir la lucha contra los mismos y no dejar que sean razones para bajar la guardia. La democracia, sociedad y aún así los mismos poderes nos necesitan.
Castro Carrieres Marisil!
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