miércoles, 27 de abril de 2011


Una semana más tarde vuelvo a verlo, a sentirlo, a escucharlo.
Por supuesto que no lo llame para preguntarle como estaba, no somos amigo, no es la persona a la cual llamaría para preguntarle dónde tomarme un bondi o algo así.
Hablamos más de dos horas, dos horas en las que fui feliz